Interacción con el crupier
Uno de los factores que influirán, sin duda, en los resultados que obtengamos al jugar blackjack, es el crupier. Si el crupier es tramposo, no habrá estrategia ni método que nos ayude.
Hay muchas clases de crupier, y reconocerlos es un paso importante para saber cómo actuar frente a cada uno de ellos. Porque, aunque no lo creamos, existen los crupier tramposos, y es necesario saber cómo accionan.
Por lo general, para hacer trampa, los crupier de blackjack usan el juego de manos. Significa que utilizan su destreza manual para manipular las cartas de tal modo que reparten de otra parte del mazo, no la superior, sin que lo notemos. Por lo general reparten la segunda carta, y reservan la primera.
Otro “truco” que utilizan habitualmente en el blackjack es espiar las cartas del mazo, mientras hacen otras cosas en las que seguramente tenemos fijada nuestra atención, como pagar a los jugadores o acomodar las fichas o verificar si tiene blackjack. Para lograrlo, mueve el mazo en diferentes ángulos y, mientras lo hace, dobla levemente la carta superior para mirarla. Una vez vista la primera carta, sabrá si la reparte o la reserva para sí mismo, y reparte a los jugadores a partir de la segunda carta.
Del mismo modo que reparten la segunda carta, pueden repartir la última, o cartas intermedias, sin que notemos absolutamente nada raro. Así que no vale la pena perder tiempo tratando de detectar este tipo de trampas: no lo lograremos.
Hay otro tipo habitual de trampa y consiste en apilar las cartas. Esto es, acomodar las cartas del descarte en la posición deseada, ya sea en el orden en que van saliendo o una posición particular que le sea útil al crupier. O acomodar las cartas mientras se barajan. Cuando el crupier recoge los descartes, siempre lo hace del mismo modo: una “barrida” de izquierda a derecha o viceversa, de modo que todas las cartas de cada jugador queden juntas, para que, si hay algún reclamo, se pueda reconstruir cada mano. Si vemos que el crupier recoge las cartas acomodándolas de algún modo especial, por ejemplo altas y bajas, es porque está haciendo trampa.
También existen trampas en el blackjack con el shoe. En algunos casos, los casinos simplemente retiran de los mazos algunos Ases o 10s, lo que, obviamente, aumenta su ventaja. Pero también existe lo que se llama “zapato retenedor”. Está fabricado con un dispositivo interno que retiene la primera carta, y comienza a repartir desde la segunda. La primera queda para la mano del crupier. Pero el mecanismo permite, además, que el crupier vea la primera carta desde atrás. Aunque usted no lo crea, hay un hombre en Las Vegas que se dedica a fabricar estos shoes y venderlos a los casinos para sus mesas de blackjack. Externamente no tiene ninguna diferencia con el shoe común, por lo que es imposible reconocerlo. El único modo de darse cuenta si se está usando este tipo de zapato, es por el modo en que el crupier retira las cartas del mismo: con un dedo mantiene fija la primera carta, mientras saca la segunda con otro dedo. Más sorprendente aún: los crupiers son entrenados especialmente para repartir cartas con este tipo de zapato tramposo.
Harold Smith Jr., ex dueño de un casino, confiesa que los casinos podrían hacer trampa todo el tiempo, si quisieran, y los jugadores jamás lo notarían. No sólo eso: tampoco lo notan los agentes de Control de Juegos.
Estas no son las únicas formas en que un crupier puede hacer trampa. Lo importante es aprender a detectar algunos de estos métodos para protegernos contra ellos.
Interactuar con el Croupier
Saber cuándo y cómo dar propina al crupier puede transformarse en algo crucial para nuestro éxito en el blackjack. Por lo general, no se trata del concepto de “propina” como lo conocemos habitualmente: lo que se hace en el blackjack (y en otros juegos) es poner una apuesta para el crupier. Para indicarle al crupier que la apuesta es para él, se agrega una ficha en la parte superior de nuestra apuesta. Si ganamos, la parte del premio que corresponde a esa ficha es para el crupier.
Cuando apostamos para el crupier estamos transmitiéndole un mensaje: “juego para ti”. Esto hará que, si pensaba hacer trampa, por lo menos lo piense antes de perjudicarnos. Pero si la política del casino es hacer trampa, o si estamos ganando mucho dinero, no habrá propina que nos libre de esto. Aunque es probable que, aunque sea, deje pasar una mano antes de comenzar a hacer trampa.
En el caso de que sea un crupier honesto, hacer una apuesta por él también puede beneficiarnos: el crupier puede repartirnos las cartas de otra parte del mazo, por ejemplo, si sabe que nos beneficiarán.
Lo ideal es hacer esa apuesta para el crupier ni bien ganamos una mano, para que el crupier sepa como actuar con nosotros.
Uno de los objetivos de darle propina al crupier es conseguir que nos reparta cartas de más abajo del mazo. Todos los crupier reparten hasta cierto punto del mazo, y luego barajan las cartas antes de seguir repartiendo. Nunca llegan al final del mazo. Por lo general se reparten hasta ¾ partes del mazo o, en algunos casos, como en el casino Harrah’s, sólo hasta la mitad del mazo. Si estamos contando cartas, tenemos una cuenta alta y vemos que estamos llegando a los 2/3 del mazo, es el momento de darle propina al crupier para que reparta por lo menos una mano más antes de barajar. Si estamos solos en la mesa, o con un jugador más, lo que implica que quedan suficientes cartas en el mazo para otra mano, conseguiremos que el crupier nos reparta esa mano extra.
Entablando relación con el Croupier
Esta estrategia es sólo para aquellos jugadores de blackjack que manejan a tal punto el conteo de cartas, que pueden, al mismo tiempo que llevan la cuenta, mantener una conversación. La idea es iniciar una charla con el crupier; preguntarle, por ejemplo, cuándo comenzó su actividad, o contar alguna historia, o hacer bromas. Lo que conseguiremos es que, si el crupier es tramposo, encuentre difícil concentrarse en su trampa. Las historias graciosas son de gran ayuda en estos casos. Lance Humble cuenta una historia que le sucedió personalmente, en una mesa de blackjacken la que todos los jugadores la estaban pasando muy mal, hasta que uno de ellos comenzó a hacer bromas muy graciosas y contar chistes. Pronto, todos en la mesa, incluyendo el crupier y un jefe de piso, estaban riendo y pasándola bien. Y los jugadores comenzaron a ganar a partir de ese momento.
Por el contrario, las quejas de cualquier tipo predisponen muy mal a todos en la mesa, especialmente al crupier.
Pisa y Corre
Por algún motivo, los crupiers no hacen trampa desde el momento mismo en que uno se sienta a la mesa de blackjack. Es probable que tengamos una racha respetable durante los primeros 15 minutos, y que las cosas empiecen a cambiar a partir de ese momento. Las razones pueden ser varias. Quizás el crupier quiera que ganemos para obtener una buena propina. O quizás está tratando de deducir si somos buenos jugadores, o contadores de cartas, para saber si necesita hacer trampa o no. La realidad es que el crupier empezará a hacer trampa en el momento mismo en que cualquier jugador comience a ganar sumas importantes de dinero. Pero, por otro lado, gran parte de los ingresos de los crupier dependen de las propinas, por lo tanto, necesita que los jugadores ganen de vez en cuando. Si comenzamos ganando, y luego vemos que empezamos a perder una mano tras otra, es momento de retirarnos antes de perderlo todo, ya que la consigna del crupier es recuperar el dinero del casino que nos hemos llevado en las manos previas.
Bajar el ritmo del Croupier
Los crupier tienden a aumentar paulatinamente la velocidad del juego, ya que esto desconcentra a los jugadores y hace perder la cuenta a los contadores de cartas. Bajar esa velocidad está en nuestras manos. Basta con no dar la señal de nuestra jugada hasta que estemos completamente seguros de lo que estamos haciendo y cómo queremos jugar. Los crupier intimidan a los jugadores con la velocidad, y hay jugadores que, efectivamente, se sienten intimidados, y terminan jugando mucho peor de lo que podrían hacerlo, si se tomaran el tiempo para pensar sus apuestas. Nunca debemos permitir que el crupier nos marque el ritmo de juego. Para lograr esto debemos practicar hasta encontrar un ritmo que nos permita jugar con comodidad, y luego mantenerlo cuando estemos en la mesa de blackjack. Tampoco debemos ser demasiado lentos, puesto que esto pude causar malestar en el crupier o el resto de los jugadores.
Para saber si un crupier está haciendo trampas o no, podemos, por ejemplo, preguntar a jugadores que ya estén en la mesa cómo les está yendo. Si todos ellos están teniendo una mala racha, y el crupier una buena, no vale la pena intentarlo. Y si no queremos preguntar, basta con mirar la cantidad de fichas que cada jugador tiene frente a sí: eso dirá claramente cómo les está yendo. También nos daremos cuenta de cuándo un crupier tiene una “buena racha”, por las exclamaciones que escucharemos en la mesa.
Aprendiendo a leer al Croupier
Si ya dominamos completamente el blackjack, sus reglas y estrategias, todavía podemos aprender algo más, y es a leer al crupier. Esto significa, buscar en su lenguaje corporal aquello que delate las cartas que tiene. Es mucho más fácil con los crupier novatos. Por ejemplo, supongamos que el crupier tiene un 10 descubierto. Mirará la carta cubierta en busca de un As. A veces, por la velocidad a la que lo hacen, no llegan a ver exactamente la carta de que se trata, y echan una nueva mirada. Esto significa que la carta cubierta no es una figura porque, en ese caso, la hubieran distinguido con un simple golpe de vista. Sabemos, entonces, si hace esto, que es una carta chica. Lo que no podremos deducir es el valor de esa carta. Ante la duda, lo más seguro es plantarnos con cualquier mano que sume entre 12 y 16 puntos. Si tenemos una mano blanda, doblaremos la apuesta; lo mismo si nuestra mano suma entre 9 y 11, con cuenta alta.
Otro gesto que delata a los crupier es el lugar donde ponen sus manos. Cuando la carta cubierta les sirve para armar una buena mano, no apoyarán la mano sobre las cartas, ya que no tienen que tirar carta.
Leer estos gestos resulta de gran ayuda en la mesa de blackjack. Si sabemos que el crupier tiene una mala mano, podemos doblar o dividir; si sabemos que tiene una buena mano, podemos rendirnos.














