Volar alto con el Blackjack

El Hotel Beverly Hills se encuentra en la esquina de Sunset Boulevard y Crescent Drive. Este hotel de lujo existe hace mas o menos 75 años, y ha albergado a muchas de las figuras más importantes del mundo, de todos los ámbitos.
Glen Miller y Robert Jones llegaron en una ocasión a este hotel en busca de Ken Uston, alojado en el Bungalow 4, para hacerle una entrevista. 
 Kenneth Uston hanía sido vicepresidente en el Pacific Stock Exchange, en San Francisco.  Se había graduado con honores en Yale y en 6 años ya era Director de Investigación de Operaciones en la Compañía Telefónica del Sureste de San Francisco. Después de esto fue Director de Planeación Estratégica para la Corporación Cementera Americana en Los Ángeles y más tarde obtuvo la vice-presidencia del Pacific Stock Exchange.
Pero en el año 1974 su vida cambió completamente, cuando  recibió una llamada telefónica de un jugador profesional  de blackjack llamado Al Francesco. La historia, en pocas palabras, es que Francesco invitó a Uston a unirse a su grupo de jugadores de blackjack. Se trataba de varias personas, entrenadas en la estrategia de conteo de cartas, que jugaban en los casinos en forma grupal. La técnica del grupo consistía en apostarse en diferentes mesas, hacer apuestas mínimas mientras contaban las cartas y, en el momento en que la cuenta era favorable, el “Big Player”, una vez recibida la seña correspondiente, entraba en el juego y haría las apuestas máximas.
Dos años después, y con más de 1 millón de dólares ganados en distintos casinos de Las Vegas jugando blackjack, fueron descubiertos por un gerente del casino Sands. Para ese momento, Uston era el Big Player principal del grupo, y un experto en blackjack.
En ese mismo año abrió el Instituto de Blackjack Uston en el Jockey Club en Las Vegas. Uston mejoró la técnica de conteo de cartas con ayuda de expertos en computadoras de la Universidad de Santa Bárbara y siguió jugando blackjack, por supuesto. Formó sus propios equipos de jugadores y muchas veces jugó el mismo, aunque también muchas veces debió hacerlo usando disfraces y seudónimos. Las ganancias de sus grupos con el blackjack superaron los 2 millones de dólares.
Uston se considera a sí mismo más un matemático que un apostador. Según él, el blackjack es mejor negocio que la Bolsa de Valores, ya que las probabilidades de ganar se pueden calcular en forma matemática, cosa que no sucede en otro tipo de negocios ya que hay muchas variables que inciden en el resultado. Uston dice que, con el blackjack, puede estar seguro de que jugando durante 10 días tendrá el 90% de probabilidades de doblar su capital inicial y un 10% de perder dinero. Y si se extiende en el tiempo, las probabilidades de ganar trepan al 95%. En cualquier otro negocio, la mayor parte de las variables están fuera de nuestro control.
Uston escribió varios libros sobre blackjack. Al momento de esta entrevista, estaba escribiendo la continuación del libro “The Big Player”. Además, se encontraba a punto de grabar un álbum con un trío en el que Uston tocaba el piano y de producir una película sobre un guión escrito por Gary Allison.
Durante la entrevista, Uston se mostró muy sincero con los periodistas. Recordó su infancia de pobreza, y él mismo se manifestaba sorprendido de encontrarse en un hotel de $150 la noche, el mismo donde alguna vez se habían alojado famosos personajes como Liz Taylor, Yves Montand o Howard Hughes. Su vida amorosa también había cambiado: del típico nerd a los quince años, sin mucho trato con chicas, y un matrimonio temprano, pasó a ser lo que muchos llamarían un mujeriego: las mujeres formaban parte de su vida tanto como el blackjack.
Uston mismo resumió en pocas palabras su vida y lo que el blackjack le había dado: "En este momento," dijo, "estoy volando alto."