Seminoles, Blackjack y Crisis

En  el estado de Nueva York, EE.UU, el juego está prohibido en todo el territorio. Los únicos juegos de azar aprobados son las apuestas en carreras de caballos y la lotería del estado.
La excepción son las tribus indias, porque sus tierras no están sujetas a las leyes del estado. Por eso los únicos casinos que se levantan en Nueva York pertenecen a las tribus. Los casinos son prácticamente la única fuente de ingresos que tienen las reservas indias, por lo que los recursos obtenidos les permiten combatir la frecuente pobreza entre sus habitantes.
 En Nueva York son 7 las  tribus reconocidas por el estado: Cayuga, Oneida, Onondaga, St Regis, Seneca, Tonawanda y Tuscarora. Las tribus Seneca, St Regis y Oneida operan los 5 casinos que hay en el estado, que abren las 24 horas del día. Siendo Nueva York uno de los estado con más restricciones hacia el juego, estos casinos reciben permanentes críticas de los detractores del juego.
En todo el territorio de Estados Unidos hay 400 casinos indios, que pertenecen a 220 de las 572 tribus reconocidas que hay en el país. El casino más grande de EEUU,  es el Foxwoods Casino, en Ledyard, Connecticut, y pertenece a la tribu de los Mashantucket Pequot.
Las organizaciones que están en contra de los casinos, como la Asociación contra el Juego de Nueva York,  se encuentran empeñadas en acabar con lo que consideran “privilegios” que tienen las tribus en ese sentido. No han logrado hasta el momento conseguir el cierre de los casinos existentes, pero están tratando de impedir la expansión del juego en el estado, que cuenta, en muchos casos, con el apoyo de varios legisladores.
El argumento principal es que el juego, además de crear posibles adicciones, genera un ambiente social negativo, que contribuye al aumento de delitos como robos o crímenes. En los últimos tiempos, sin embargo, esta campaña ha disminuido, debido a la crisis que atraviesa el país.
Por su parte, las tribus siguen adelante con sus negocios: los Seneca llegaron a un acuerdo recientemente para abrir un nuevo casino en la región de Catskill, Nueva York, en la ciudad de Thompson. El  proyecto abarca una superficie de 25 hectáreas, y se planea que tendrá 120 mesas de ruleta, blackjack y otros juegos,  y 6.000 tragamonedas. El proyecto incluye  doce restaurantes y un hotel de 1.500 habitaciones.
Hay otra tribu, la de los Shinnecock, que cuenta con  1.300 miembros, de los cuales 600  viven en una reserva de 3,5 kilómetros cuadrados, en Long Island. Aunque la tribu Shinnecock es una de las 2 que no ha sido reconocida por el gobierno, igual obtuvo una autorización preliminar para levantar su propio casino en el estado de Nueva York.  La tribu lleva pagados hasta ahora 260.000 dólares a la firma Akerman Senterfitt, para lograr que el gobierno los reconozca como tribu.
Hace varias décadas que los Shinnecock vienen luchando por la construcción de un casino en sus tierras. El mayor problema es que la reserva se encuentra cerca de los Hamptons, uno de los lugares en que los neoyorkinos con mayor poder adquisitivo tienen sus casas de verano.
 Un posible acuerdo es que el casino se ubique fuera de la reserva, alejado de los Hamptons, para lo cual el gobierno estaría dispuesto a ceder tierras federales. Es que en esta época de crisis, la apertura de un nuevo casino, que generaría 10.200 empleos y dinero en impuestos, se ve casi como una solución mágica.
Por su lado la tribu, aunque prefiere que el nuevo casino esté dentro de sus tierras, para que los habitantes estén cerca de su lugar de trabajo, está dispuesta a negociar a cambio de algunos beneficios extras.
Una de las opciones que se maneja es la ubicación del casino en la  reserva Belmont Park, en Elmont, propiedad del estado.  Si se llegara a un acuerdo, las tierras que ocupe el complejo serían cedidas a la tribu.